¿Emprendedores o Improvisados?

Tiempo de lectura: 6 minutos

Lanzar rápido y probar el concepto. Ser rentable. Parece fácil, pero muchos emprendedores fracasan en esto. ¿Cuáles son los motivos de fracaso a la hora de emprender? Quizás el deseo de tener el producto o servicio perfecto. Tal vez por la constante prensa que se le hace a un ecosistema que vende más de lo que es. O, incluso, por la ingenuidad de creer que todos serán el próximo “unicornio”.

La realidad es que la inmensa mayoría de los emprendedores con los que me ha tocado conversar o elegí asesorar en los últimos años, suelen olvidarse, entre otras cosas, que lo perfecto es enemigo de lo práctico. O que si no son rentables por una alta inversión, tecnología o “ninja growth” fancy title que tengan, más que un emprendimiento lo que tienen es una changa de alto riesgo.

Lo entiendo, ser parte de los emprendedores se volvió “cool”. Entonces todos quieren serlo. Cuando empecé a emprender allá por 2004, se trataba simplemente de tener un negocio. Como el almacenero, el dueño de una pequeña fábrica o cualquier otro negocio tradicional, pero en Internet.

Muy pocos lucían el título de “emprendedor” como si fuese el equivalente a ser CEO de una compañía que cotiza en NASDAQ. Quienes se llamaban a sí mismos así eran en general personas de trayectoria, que habían formado al menos una empresa, sino tenido varios éxitos en su haber.

La mayoría de los emprendedores ni siquiera colocaban “CEO” en sus tarjetas a menos que efectivamente tuviesen una compañía, e incluso así se usaba más “Director”, o algún título similar.

Charla a emprendedores en el Coworking La Maquinita Co.
Charla a emprendedores en el Coworking La Maquinita Co.

El significado de ser “CEO”

CEO para mí es el CEO de una empresa, y diferencio tener una empresa o ser empresario, de ser emprendedor. Entiendo si quizás esta definición se aleja de la clásica, o si algunos no están de acuerdo.

Si buscamos el TOP CEOs sin importar el ranking, todas son personas con trayectoria, formación, responsabilidades y KPIs acordes a la posición más alta de una compañía. Los “CEOs” de Internet son otra cosa. Algo así como adolescentes que envalentonados por la película de Facebook se creyeron el cuento de que podían llevarse el mundo por delante porque si Mark pudo, ellos también.

Entonces, en ese afán de ser millonarios y salir en la tapa de las revistas se olvidaron de todo lo demás: de que si los usuarios no te eligen tu producto no funciona. Que si las finanzas no dan en verde tu “empresa” es el equivalente a un agujero negro, o que atrás de cada “unicornio”, no sólo hay un nivel de profesionalismo y capacidad muy dificil de equiparar, sino además un montón (muchísimos) no-unicornios que fracasaron.

Un poco de estadística

Estadísticamente la inmensa mayoría (más del 90%) de los “emprendimientos de Internet” fracasan en un plazo no mayor a 2 años. Esto no sale demasiado en las noticias. Y cuando lo hace, no tiene gran difusión. Claro, es mucho más motivador creer que vas a ser el próximo MercadoLibre, Globant o Despegar. Pero la contra parte es darte cuenta que si no sos lo suficientemente prudente, y entendés que lo que hacés tiene muchas más chances de fracasar que de tener éxito, vas efectivamente a fracasar. Entonces, tu sueño de “emprendedor” va a haber sido sólo eso: un sueño. Tal como el que compraste cuando creíste que decorar una oficina con muebles más bonitos o contratar “ninjas” era lo adecuado porque lo leíste en un blog en Internet o te lo dijeron en publicaciones inspiradoras de Instagram.

El desafío no es armar un startup, lanzar una app/web o un proyecto al cual quizás le incluyas las palabras “blockchain”, “machine learning”, “fintech” o el término de moda. Acompañado claro de una esperanza de algún inversor incauto lo compre, sin siquiera mirar las finanzas (cosa que no existe). El desafío es mantenerte. Ser menos ingenuo. Aprender. Y cuando se trata de aprender, que sea lo más rápido posible. Crear una estrategia efectiva y real.

El aprendizaje es algo que se logra intentando, y si no aprendes no creces. Es así de simple. Si lo que querés es alcanzar el éxito tenés que probar, pero para probar tenés que tener espalda y apoyarte en ella lo menos posible. Construír un proyecto que se alimenta permanentemente del dinero de otro es como no haber logrado nunca andar en bicicleta sin rueditas. No hablo de usar modelos de canvas, lean startups ni metodologías de moda. Hablo de simplemente tener sentido común. El mismo que tendrías si tuvieses 10 caramelos, te quitasen 8 y entonces entendés perfecto que no te alcanza para comprar otros 10.

Acerca de pedir dinero

Por supuesto, siempre podés ir y pedir dinero. Pero el dinero nunca viene solo, nadie hace beneficiencia. Las personas hacemos y buscamos negocios y de eso tampoco hablan en general los medios destinados a emprendedores. Sea que decidiste ir a un banco, un inversor, o quienes te apoyan son family & friends, todos esperan algo. Para todos vas a ser el equivalente a ese CEO que admirás y debe responder cada trimestre por las ganancias de la compañía pero en versión small, con menos formación, menos recursos y a veces las mismas variables de exigencia.

No estoy diciendo que los inversores sean malos. Al contrario, tuve la suerte de contar con personas que confiaron en mí y en mis socios en mi primer emprendimiento, y estoy agradecido. Es un voto de confianza enorme cuando alguien invierte en vos. Y que conste que digo “en vos”, no en “tu proyecto”, porque los inversores a menos que estén pensando en reemplazar al equipo directivo (y esto ya no suele darse), confían en la cúpula y su capacidad para liderar, llevar adelante y alcanzar el éxito de ese proyecto.

¿Por qué entonces seguimos viendo startups desarrollando productos durante meses sin antes evaluar si luego serán escalables, emprendimientos que continúan operando pese a no ser siquiera rentables, o emprendedores convencidos que por su cuenta harán más dinero que trabajando en relación de dependencia (como si hubiese algo malo en ello) cuando no saben siquiera organizar sus finanzas personales? Quizás se olvidaron o nadie les explicó que emprender tiene que ver con un montón de cosas, pero principalmente con un tema de gestión. Los buenos empresarios (no emprendedores) son buenos gestores, y están lejos de la ingenuidad del típico emprendedor. Mark Zuckerberg es un empresario. Marcos Galperín es un empresario, y a algunas de las personas que construyeron MELI con él tuve la suerte de tenerlos como advisors. No conozco personalmente a Martín (Migoya), pero estoy seguro que no armó Globant leyendo citas de cómo ser exitoso en Internet.

¿Lejos del “glamour” o enfocado en lo que importa?

No tengo nada en contra de quienes eligen ese camino: el de las luces, el “glamour”, el networking, que se parece más a charlas de fanáticos que intercambio real de personas buscando concretar un negocio juntos.

Mi experiencia como parte del grupo que se denomia emprendedores fue sólo liderar junto a 3 socios, una compañía de 40 personas durante 13 años llamada “Psicofxp”. Luego de ello decidí ir por algo más tranquilo, y hoy tengo una agencia digital a la que llamo “empresa de Internet” porque a veces hacemos cosas que se salen del scoop de la agencia tradicional.

¿ Cuáles? Empezando por no cobrar un fee a los clientes (cobramos sólo un % de inversión porque nos parece el punto de equilibrio justo entre quien busca un resultado y quien hará todo lo posible por alcanzarlo). En USA, UK, Australia, o Israel existen un montón de empresas como Five!. En Latinoamérica aún es tabú, porque por razones obvias de juegos de intereses las revoluciones digitales a veces llegan más tarde.

No somos el típico startup: el equipo actual somos menos de 5 personas trabajando todos en remoto, hay más automatizaciones o “robots” como le decimos nosotros que recursos humanos, apenas participamos de eventos y no he estado presente aún siquiera en una reunión de lo que llamo “la industria” donde durante años dediqué tiempo a comer medialunas, y charlar de cualquier cosa en lugar de estar donde tenía que estar que era con mi equipo y los clientes.

Consideraciones finales

Insisto: lo entiendo, sé como es. Viví una de las revoluciones de Internet, participé en eventos de “networking de emprendedores” durante años. También me vendí a mí mismo cosas que no tenían siquiera sustento. Fue necesario, porque nadie logra nada si no está convencido, y está bien.

Sólo como consejo de alguien con cierta trayectoria si llegaste hasta el final de este artículo y sos parte de los emprendedores, intentá recordar que existirá siempre una diferencia entre ser emprendedor y ser improvisado: revisá bien las finanzas, pedí consejo a quienes ya hayan recorrido el mismo camino, revisá bien las finanzas (otra vez). Facturá, facturá, facturá. Gestioná bien las cobranzas. Crecé. El break-even no es un punto más del camino, es el punto de partida y antes de eso sos sólo una promesa. La rentabilidad neta mensual no es un valor sin importancia. El EBITDA multiplicado es una de las maneras de calcular el valor real de tu compañía.

Si hago el cálculo hoy, ¿cuánto vale realmente tu “empresa” y tu título de “CEO”?

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Quienes leyeron esta nota también leyeron:

generar ventas en Instagram
Novedades

Tiempo de lectura: 5 minutos Se lanzó una nueva estrategia en Instagram pensada justamente para grandes empresas e influencers, con el objetivo de medir mejor los resultados

LEER MAS »
Definir al cliente ideal y la estrategia de Marketing
Ventas

Tiempo de lectura: 5 minutos Uno de los problemas más grandes de las marcas y empresas es no saber definir el cliente ideal, lo que dispara los gastos de marketing

LEER MAS »
Dudas Frecuentes

Tiempo de lectura: 5 minutos Iniciar una actividad propia y trabajar independiente implica un nuevo mundo de oportunidades y genera muchísimo nivel de satisfacción personal. Saber que trabajamos para nosotros mismos, con

LEER MAS »