¿Qué debo tener en cuenta para ser Trabajador Autónomo en España?
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¿Qué tener en cuenta para emprender en España?

Estamos en 2017, las tendencias del trabajo están cambiando. La idea de tener un trabajo de oficina, de 8 horas por día, se está desmoronando para darle lugar al famoso trabajador freelance o autónomo, como se les dice en España.

En el país europeo el número de autónomos es de 3.216.272. Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social,  en septiembre del corriente año.

España cuenta incluso con un régimen específico, siempre en actualización, para esta clase de trabajadores: Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), el cual además tiene la ventaja de ser compatible con otros.

Pero, antes de decidir tener ese nuevo estilo de trabajo y de vida, es necesario ser consciente de las obligaciones impositivas que deben abonarse una vez dado de alta.

EL TRABAJADOR AUTÓNOMO

Por trabajador autónomo se entiende que es aquella persona que realiza una actividad laboral de forma independiente, y recibe una remuneración por la misma, pero no un salario fijo mensual.

Pero, ¿quién puede ser autónomo en España? Personas mayores de edad que tengan libre disposición de sus bienes; menores de edad emancipados; y los incapacitados a través de sus representantes legales.

 

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Los trámites mínimos para ser autónomo son tres, y si bien exigen una carga administrativa, son realmente sencillos: alta en el impuesto de actividades económicas, alta en hacienda y alta en seguridad social.

PASOS A SEGUIR

En primer lugar, el Impuesto de Actividades Económicas es un tributo que grava el ejercicio de actividades empresariales, profesionales o artísticas. Sin embargo, los autónomos están exentos de pagarlo durante los primeros dos años de actividad.

En la delegación de Hacienda, el interesado deberá realizar una declaración que incluye datos personales, la actividad y la ubicación del negocio, así como  los impuestos que se deberán abonar (IRPF e IVA). Cada vez que se presente una variación de estos datos, se deberá volver a presentar esta declaración con las modificaciones.

Por último, el alta en la seguridad social. Esta se debe hacer en un plazo de 30 días desde el alta en la hacienda. Se debe aclarar la base de cotización y las coberturas por las cuales se pagará. A partir de estos datos surgirá la cuota de autónomo.

Esta cuota variará según la base de la cotización (valor que se calcula sobre el sueldo estimado que se planea obtener siendo autónomo). También dependerá de la posibilidad de ser beneficiario de reducciones o bonificaciones.

En promedio, es de 270 euros al mes, y se abona así se tengan ingresos o no. Pero, ¿cómo se calcula? Lo primero es que se debe analizar es en cuál valor se acoge la actividad. A eso se le aplican diferentes variantes como contingencias comunes, profesionales o cese de actividad.

La base mínima de cotización de autónomos queda fijada anualmente por el gobierno español. En 2017 quedó fijada en 919,80 euros de mínima  y 3.642 euros de máxima. Sobre ese valor, es necesario sacar el porcentaje de la cobertura obligatoria mínima por incapacidad temporal de 29.8%. También podrán elegir  asumir la carga por accidente de trabajo (AT) y enfermedades profesionales (EP).

Bonificaciones

En cuanto a las bonificaciones, la más conocida es la tarifa plana para nuevos autónomos. La única condición para acceder a la misma es no haber estado dado de alta como autónomo en los últimos 5 años.

A partir del 2018, este impulso inicial será de 24 meses. El trabajador freelance deberá abonar una tarifa plana de 50 euros por 12 meses, 50% más por seis meses y 30 % otros seis meses.

Pero, este valor es un poco tramposo. Además de la cuota mensual, que se abona a la Seguridad social, hay que sumarle una del 7% en las facturas durante los dos primeros ejercicios y del 15% luego y el IVA (que varía según la actividad realizada, el régimen y la modalidad) cada tres meses.

RESUMIENDO

Si bien muchas personas sueñan con ser sus propios jefes y dedicarse de forma autónoma a lo que les gusta, esto conlleva una gran responsabilidad monetaria. Para tomar una decisión, es necesario tener en cuenta todo lo anteriormente mencionado, aunque es una mera introducción.